Saab 9-7X, o cómo uno de los últimos coletazos de los suecos estaba sazonado por un V8 de Corvette

Muy a nuestro pesar, especialmente al de mi compañero Sergio, un fan empedernido y propietario de varios Saab, la firma sueca cerró sus puertas en el año 2011. Fue un mazazo automovilístico el hecho de que una muy buena marca repleta de vehículos de gran talante viese como la gloria se le escurría entre los dedos después de haber pasado por varias manos. Una de ellas fueron las de General Motors, quien orquestó a Saab entre el año 2000 y 2010, y dio lugar a la efeméride que hoy nos ocupa, el Saab 9-7X, uno de los últimos coletazos de la marca y que tenía un secreto a voces: un V8 heredado expresamente del Chevrolet Corvette.